Un cubo con el logotipo de la marca permanece a la vista en escritorios, mostradores, mesas de reuniones, aulas y zonas de recepción. A diferencia de un folleto, que se lee una vez y se tira, un bloc de notas se utiliza una y otra vez, por lo que el mensaje impreso recibe una exposición diaria sin resultar intrusivo.
Para los distribuidores de productos promocionales y los equipos de compras, el atractivo también es de carácter operativo. El artículo es compacto, fácil de enviar, sencillo de explicar a los usuarios finales y adecuado para muchos sectores. Los compradores pueden definir el tamaño, el número de hojas, el gramaje del papel, el área de impresión y el embalaje exterior en función del presupuesto de la campaña y los plazos de entrega.
Un bloque de papel bien elaborado también contribuye a la coherencia de la marca. La ubicación del logotipo, el espacio de los márgenes, la densidad de impresión y el color del papel pueden ajustarse a las directrices de identidad corporativa existentes, lo que permite que el producto final encaje de forma natural en los kits de bienvenida, los paquetes para ferias, las visitas comerciales y las estanterías de las tiendas.